Estimado Braulio:
Te escribo estas líneas, tratando de superar mi pésimo sentido de la redacción, porque leí atentamente la última columna de tu blog, titulada: El Show de la Exxon es Contra Venezuela. Procedo a responderte, y me disculpas el tuteo, pero es que tu sabes, ¡venezolano es venezolano!:
Hace ciento cinco años, un mes y trece días, Cipriano Castro pronunció un discurso cuya frase inicial quedó guardada en la memoria de los viejos y escrita en las páginas de historia: “La planta insolente del extranjero, ha profanado el sagrado suelo de la patria”. Bien bolsas los venezolanos que luego de esa catajarria de años, sigamos pensando de igual forma, más aún, nos sigan pasando las mismas cosas. Dice Usted en su escrito que no es posible –léase con tono de actor en obra de Shakespeare- que algunos venezolanos en su afán de ver destruido al Presidente, se alegren de las acciones tomadas por la Exxon en contra de PDVSA, veamos:
Cuando hay dos empresas, sin importar si una o ambas son públicas o privadas, y firman un contrato, ese contrato es inviolable, o sea: no puede ser modificado o finiquitado alegando “intereses superiores de la nación”. Es posible que a ti te parezcan, que ¡al país le parezca! Que los beneficios contractuales correspondientes a Venezuela, no sean buenos o bien, no lo suficientemente buenos, pero ¿qué se le va a hacer?, hay un contrato que debe ser honrado por varias razones, entre las que destacan:
o Es ilegal. Punto.
o Se pierde la credibilidad de la empresa, y si es pública, del país en cuestión. De ahora en más, ¿quién querrá hacer negocios con PDVSA?. Yo no querría.
En el derecho, mi estimado, aquí y en la Conchinchina el incumplimiento de un contrato, sin siquiera realizar la indemnización correspondiente, en metálico –en negrita, para que no quede duda de que es en dinero contante y sonante- que no en un “Dios te lo pague” o “el pueblo venezolano y soberano te lo agradece”, deviene inexorablemente en todo tipo de inconvenientes legales, que por lo general terminan en una obligación monetaria, aún mayor que la del compromiso inicial del conflicto. Vamos Braulio, tú eso lo debes conocer mejor que yo, eres abogado, como también debes saber que los doce mil millones de dólares que están virtualmente congelados en gringolandia 2 –Gran Bretaña- son un tontería entre otras cosas porque al terminar el conflicto legal, pues le serán devueltos a la nacional petrolera, el problema grave es que tendremos que pagar eventualmente, una cantidad de dinero, aún desconocida por el pueblo soberano al que alegas en tu artículo, pero que esa si es verdad que no van a devolverla, ¿o me equivoco?.
Ahora bien, las implicaciones graves vienen en lo siguiente. Resulta, que el noventa por ciento de las divisas -¡NOVENTA!, de los verdes- que entran al país son producto de los negocios de PDVSA –que por ser PDVSA, no dejan de ser negocios, y bastante capitalistas con el barril tan caro, nada solidario- y de allí, van al banco central y luego son repartidas, como pequeñas recompensas, a las buenas empresas o por lo menos, a las que no se meten con el gobierno; si nos atenemos a estándares internacionales, de esos que no se hablan en los libros, pero todos los conocen, cuestiones miséricas e imperialistas como la reputación, pues estoy en posición de decretar el futuro, y como estoy seguro que ambos conocemos lo que hace una mala reputación, no lo explico. Pero “¡ayayayai!” si aparte de lo anterior PDVSA está tan en las ruinas como todos los venezolanos presumimos, producto de las lamentables políticas demagógicas y populacheras del desgobierno, pues no te quiero ni contar, las de hambre que se nos viene encima.
Ya para finalizar –este tema-, sería interesante que reflexionaras un poco tu posición de apoyo incondicional a PDVSA, que para ti es lo mismo que Venezuela, porque fíjate tú, resulta que yo podría decir, por ejemplo, que matar a los niños no natos debe ser una política de estado, alegando a la soberanía del pueblo, o podría también decir que a todos los que han sido acusados –que sin duda alguna, de forma arbitraria y falseadora de la realidad- en casos de corrupción se les meta en el nuevo circo, los encerremos y le echemos candela, ojo, también alego a la soberanía nacional o responsabilidad social, o cualquier otra sarta de estupideces absolutas de las que usamos siempre y cuando, no sea en nuestra contra. Recordar también que a Chávez lo elegimos nosotros –y por nosotros me refiero a todos los venezolanos, que cegados por el socialismo votaron por él en el 98, grupo del que me excluyo pues contaba con escasos diez años de existencia en este tan y tan capitalista mundo, pero en el que me incluyo por solidaridad xD- y gracias también, a la patota de imbéciles que le han seguido el jueguito socialistoide, que cada vez lo atornilla mas en el coroto; por ende, no debería sorprendernos para nada todo lo que ha sucedido, mucho menos con PDVSA –lo de Exxon y todo lo demás- porque cuando tu le das una hojilla a un mono –mono por el dicho popular, no por el parecido físico ¡que sí lo hay!- puedes en consecuencia inferir que van a haber problemas ¿o no?.
Quería también tocar otro tema que vi de reojo en tu artículo, y que luego pude observar que lo has tratado varias veces en tus escritos. El de la Responsabilidad Social de la Empresa o la novel Responsabilidad Moral de la Empresa, este último explicado de manera muy amena por Néstor Suárez, el capitalista mas socialdemócrata que jamás ha visto luz, en este país y sus zonas circunvecinas. Resulta mi estimado Doctor, que la única responsabilidad de la empresa es la de producir dividendos, y le explico por qué, con un ejemplo práctico:
Imaginemos que yo tengo una empresa que fabrica lápices –ver “la historia del un lápiz” por Milton Friedman en youtube.com-, mi empresa se llama “Lápices MONGOL-ícos C.A” y mi producción se basa en meter dentro del tubito de madera la mina de grafito, pintarlo de naranja –o verde, asigna tú el color- colocarle la coronita de metal, ergo la goma de borrar… ah!, pero resulta que hay una empresa que me hace los tubitos de madera, otra las minas de grafito, otra la coronita de metal y otra más, la goma de borrar. Resulta que cuando yo vendo ese lápiz, uno solito, le estoy dando trabajo a mis empleados, a los del tubito de madera, la mina, la corona y la borra. Caramba, ¿no es suficiente responsabilidad social crear todos esos puestos de trabajo?, ¿cuál es el objeto de descapitalizarme a punta de impuestos?.
Pero todavía falta, imaginemos que soy más “agallúo” que el carajo, y yo no quiero pagarle a otra empresa para que me fabrique el tubito de madera, entonces yo tengo que contratar más empleados aún, porque si pongo a los que tengo a fabricar también el tubito, pues le resto capacidad de producción a mi empresa, lo que deviene en una baja de ingreso y por ende, despido de empleados por “recorte de personal”. Así vemos, que por mas agallúo que yo sea, como capitalista miserable, siempre tendré un beneficio como consecuencia de mis acciones a la sociedad.
Reflexione mi estimado. Es importante que pensemos muy bien las posiciones que tomamos, y sobre todo, evaluarlas en distintos escenarios, porque seguramente en más de uno, nos va a tocar el culo, y yo no sé a ti, pero a mí me desagrada que me toquen el culo sin permiso. Me despido reiterando mi compromiso con el país, pero no con la sinvergüenzura, con la Libertad Individual, pero no con el Libertinaje; le afirmo mis más honestas y buenas intenciones con esta, ya kilométrica carta.
Un abrazo Libertario,
Luis Pérez Lovera
C.I.: v-18.599.562
0412 358 73 18
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RESPUESTA DE UNA BUENA AMIGA A BRAULIO JATAR SOBRE SU ÚLTIMO ARTÍCULO:
Estimado Señor Jatar,
Un amigo me ha hecho llegar su opinión con respecto a la crisis Exxon-PDVSA, y la he leído, completa.
Bien, en contra de mi costumbre, seré breve.
Hay cosas que desde que el mundo es mundo, no sirven para jugar, el agua, la comida, la tierra… y más recientemente, la energía.
Siendo como son, cosas serias, requieren una posición seria, tomada por empresas serias, dirigidas por gente seria. Lamentablemente, para nosotros, desde hace algún tiempo PDVSA no es una empresa seria, ni está dirigida por gente seria.
Exxon no discute la soberanía de Venezuela con respecto a su petróleo, para nada, todo el derecho del mundo tiene el país de decidir cesar con un contrato, pero derecho tiene también Exxon a ser indemnizada por una palabra no cumplida, a ser restituido en su dinero invertido, en sus pérdidas por un negocio fallido por incumplimiento de la contraparte.
Lo justo, Señor Jatar, es lo justo, amar nuestra patria y defenderla no nos puede llevar a la posición, muy fascista por cierto, de: Con mi país, con razón o sin ella.
El que quiere respeto, ha de darlo, quien quiere ser tratado con seriedad, ha de ser serio, sino, no puede esperar más que el desprecio y supongo que usted sabe que el mundo de los negocios, la reputación es un capital tan o más importante que el dinero, porque el dinero, se pierde y se gana, la reputación, se pierde y perdida se quedó.
Por último y por no hacerle tedioso el texto, le respondo al final de su escrito, donde dice (cito): “El petróleo durará más que nosotros y nuestra pelea es por las generaciones futuras [...]“.
Señor mío, le recuerdo las sabias palabras del Jeque fundador de la OPEP Ahmed Zaki Yamani: “La edad de piedra no terminó porque se acabaran las piedras”.
El petróleo durará sin duda más que nosotros, las piedras también han durado hasta nuestros días y sin duda alguna, seguirán allí cuando ya nos no seamos ni recuerdo.
Saludos cordiales,