Hola, sorry por la perdida, pero he estado full con los estudios y el movimiento. La verdad es que pocas cosas interesantes me han sucedido estos días, pero quería contarles lo que me pasó ayer en un viaje inesperado al Hatillo:
Resulta que me olvidé hace una semana de mi cargador en casa de una amiga -ergo, ando sin celular :s- que vive en el Hatillo y ayer lo fuí a buscar. No pude avisarle porque sus teléfonos están en mi celu y como está sin batería, entonces me lancé esa aventura en autobús desde Chacaito. Demás está decir, que pocas cosas me ladillan mas, que andar en autobus, pero la camioneta está en el taller.
Me monto en el autobus, pago los mil bolos -un bolívar fuerte o dos reales xD- que cuesta el pasaje y me siento en el lugar del copiloto, como hago siempre, porque raras veces tengo que pararme y no voy oliéndole el violín a la gente o permitiendo que me recuesten el trasero en el hombro -ewww-; poco después se monta un tipo como de 25 años, con los ojos brotados y las pupuilas dilatadas, con lagrimeo y sudando como un puerco, hablaba como si estuviera comiéndose una caja completa de chiclets y allí me dije a mi mismo: mi mismo, este carajo está hasta las metras de droga -léase drogado, pa´los espalomaos- y olí de inmediato que iban a haber problemas. Coño, no pasaron diez minutos cuando el tipo comenzó a pelear con un viejito, el carajo se arrechó y se bajó del autobús, acto seguido se volvió a montar en la vaina esa y todo el mundo se miró la cara cual si hubieran olido a un zorrillo. En fin, la perola arranca y en Las Mercedes se monta uno de estos panas que venden chucherías tipo todo a mil -dos chocolates chigüires y una tarjeta con mesajitos de texto con HORRORES ortográficos-, total que el pana dice una cantidad de pajueces cuando se monta y comienza a caminar al fondo de la unidad repartiendo las mariqueras que vende, cuando se encuentra con el susodicho que les comentaba anteriormente. El carajo le pasó por un lado, como a mil quinientos metros de distancia y gritó el drogojúo -drogo pajúo- “cual es la falta de respeto?, te enseño a respetar?… mieeee, todo el mundo se atornilló a sus asientos de tal manera, que el chofer agarró una curva, y ni nos movimos.
El vendedor, le increpa: “mijo, falta de respeto de qué?, te dije groserias?, !bolsa!”, cosa que bastó y sobró para que el drogojúo y el vendedor se calleran a carajazo limpio en pleno carrito. ¡Válgame Dios!, allí llevó coñazo hasta el piso xDD. En tanto que peleaban a puño partido, se iban acercando a la parte delantera de la unidad hasta posicionarse frente a la puerta. A todas éstas, el chofer pega alaridos “separen a esos coños, sepárenlos, sepárenlos” mientras se estacionaba a la derecha. Cuando estabamos detenidos, y los tipos peleando frente a la puerta el vendedor hizo un movimiento inesperado y friamente calculado: le ha metido un sopapo al drogojúo con la derecha, que de una lo sacó de la unidad… ese carajo pegó de una van que estaba estacionada al lado de nosotros -mierrrr, que trancazo le metió xDD, que sabroso sonó xDD- y le gritaba al chofer: “arranca, arranca, antes que este pajúo se monte otra vez”, cosa que el chofer cumplió al pié de la letra y salimos nosotros como una flatulencia via El Hatillo, esquivando carros y tocando corneta.
Llegamos al Hatillo y todos nos bajamos blaaaaaaaaancos, del frío y del susto, hombres, mujeres y niños, ni se dirigían la palabra. Voy bajando por la plaza con el freno de mano metido, no vaya a ser cosa que llegue abajo rodando, y ligando que la que vende papelones tenga la taguara abierta para tomarme uno -mas buenos xD-, y en efecto, me tomé un pipote de papelón con limón friiiiio -si, no se como una hace esas vainas con el frío que hace allá arriba a las 4 de la tarde- y sigo mi camino a casa de mi amiga. Para llegar allí, tengo que subir una cuadra por una calle super empinada, nojolpa yo llegué arriba enrollandome la lengua para no arrastrarla. ¡Pero llegué! xDD, y resulta que esa coña no estaba. Me acordé de su mamá y todos sus ancestros, esperé dos horas mas o menos, le dejé una nota por debajo de la puerta y resignado emprendí mi camino de regreso.
Una vez en la parada, veo que hay una cola kilométrica delante y detrás de mí. Va llegando un autobús y cuando se estaciona, comienza a cambiar los letreros del vidrio; todos los allí presentes comenzaron a gritar: ” Chacaito, Chacaito, Chacaito”, y cuando el tipo puse el letrerito que era lo mismo que nuestro viaje a la felicidad, todo el mund aplaudió. Cosas curiosas que suceden xD.
Una vez dentro de la perola nuevamente, me senté en el último puesto, al lado de la puerta de salida, básicamente para tratar de emular el asiento del copiloto -, se monta un gentío horroso entre los cuales se está un chamo de camisa verde militar, jean azul claro, una gorra -no recuerdo el color-, lentes oscuros, en un hombro un bolso y en las manos un Últimas Noticias -mas bueno que comer con las manos- y queda casualmente estripado contra la puerta de salida. Al parecer, cuando uno es pana del chofer tiene algunos privilegios, y así pasó con tres monigotes a los que el chofer les abrió la puerta trasera de imprevisto, ocasionando una aparatosa caída del chamo estripado y buenas tardes, que se ha metido un carajazo de padre y señor mío. ¡Pobre hombre!, si en el trasero hubiera tenido el cerebro, sin duda alguna hubiera habido pérdida de masa encefálida xDD.
Total que ayudo al chamo a levantarse -HistaminA el paramédico al rescate- y el se sacude el culo, aunque mas bien parecía que se lo sobaba -y con toda razón- y se vuelve a montar, no sin antes recordarle la madre al chofer, que se levantó de su asiento entre apenado y arrecho, a preguntarle si estaba bien. Y bien, con el chamo sentado a mi lado -xDD- emprendimos nuestro viaje a la civilización, conversamos no poco durante el trayecto, se llevó mi número y yo el de él -yupi xD-. Llegamos a nuestro destino final -Chacaito, oh Chacaito!- abordo el metro vía Sabana Grande para coger el metrobus y el lo toma con rumbo Altamira.
Es que a veces pasan unas vainas, uno pasa toda una semana entre fastidiosísimas obligaciones, y solo un día es tan ajetreado que vale por un mes.
Estimado compatriota a mi me encantaría que esto ocurriera. Te felicito por tu blog y quisiera invitarte al mio donde planteo educativamente problemas de Venezuela y su resolvimiento.
http://realidadaldia.blogspot.com
Un abrazo y felicidades por tu espacio